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Diseño en salud y bienestar: el próximo gran desafío Necesitamos del diseño sustentable para conservar nuestros recursos y del diseño resistente para protegernos del medioambiente cambiante. El diseño activo actual promete mejorar nuestra salud.

Por Ian Spula

 

 El objetivo básico de las normas y los códigos de construcción es proteger la salud y la seguridad de los ocupantes. Los códigos modelo absorben la ciencia aceptada en ese momento, pero no pueden incorporarla toda. Los códigos deben escribirse en un lenguaje que pueda hacerse cumplir, que los grupos de interés y los gremios centrales en bienes raíces consideren rentable, y que pueda venderse a la audiencia.

Igualmente, la evolución continúa, en particular en lo que respecta a los códigos de diseño sustentable y resistente.

En abril de 2017, el Consejo Internacional de Códigos (International Code Council, ICC) anunció que, en asociación con el Consejo de Construcción Ecológica de EE. UU. (U.S. Green Building Council, USGBC), la AIA y la Sociedad de Ingeniería en Iluminación (Illuminating Engineering Society, IES), fusionarían la inminente edición 2018 del Código Internacional de Construcción Ecológica (International Green Construction Code,

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IgCC) con ASHRAE 189,1, una norma paralela para edificios ecológicos de alto rendimiento. El “IgCC powered by 189,1”, un código general completamente compatible con la familia de códigos del ICC, espera acelerar una era de prácticas de diseño ecológico popularizadas.

Las especificidades deberán acordarse durante el próximo año, pero, según el comunicado de prensa del ICC, la meta de los códigos modelo fusionados es “proporcionar criterios fundamentales de eficiencia energética, conservación de los recursos, seguridad del agua, uso del suelo, desarrollo de sitios, calidad ambiental interna y rendimiento edilicio que puedan adoptarse ampliamente”.

Dadas las altas tasas mundiales de obesidad y enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida, la salud ambiental interna y el bienestar comunitario son campos de batalla claves para el diseño ecológico. Si bien no queda claro cuán explicito será el lenguaje en el IgCC 2018 en lo que respecta a las estrategias de salud pública, los movimientos populares como el diseño activo y las certificaciones que van más allá del código como las normas Fitwel y WELL Building Standard ya están haciendo olas.

La revolución del diseño activo

En 2015, el 74 % de los estadounidenses, una cifra impactante, tenían sobrepeso o eran obesos, y ese indicador ha subido aproximadamente un 1 % por año desde 1970. La obesidad infantil se ha disparado a un punto tal que los niños de 10 años de la actualidad tienen una esperanza de vida menor que la de sus padres. Para mucho, el antídoto clave para este cambio social radica en el diseño activo.

Según el Center for Active Design (CfAD), una organización sin ánimo de lucro con sede en Nueva York, esta práctica de diseño es un enfoque basado en la evidencia respecto del desarrollo, que identifica soluciones de planificación y arquitectónicas para asistir a complejos saludables. Las iniciativas del CfAD, inspiradas por el legado de los activistas urbanos que se dedicaron a resolver las crisis de enfermedades infecciosas del siglo XIX, se centran en todos los aspectos del diseño orientados a la salud (física, mental y social) en el hogar, el trabajo y el barrio, y crean oportunidades al optimizar un entorno, sin importan cuán incompatible parezca.

En 2010, el gobierno de la ciudad de Nueva York colaboró con el CfAD para codificar las primeras pautas de diseño activo para edificios públicos y otros edificados con fondos públicos, entre ellos viviendas asequibles nuevas. A nivel de la comunidad, se dio un auge de la infraestructura para ciclismo y espacios verdes, al mismo tiempo que se cedieron a los peatones partes estratégicas de caminos y estacionamientos. Estas medidas tuvieron un efecto positivo drástico sobre la habitabilidad del reino urbano y, de paso, impulsaron las inversiones.

“El diseño iluminado de los edificios y los espacios cívicos afecta drásticamente la salud mental al mitigar el aislamiento social y el estrés”, explica Joanna Frank, directora ejecutiva y fundadora de CfAD, y ex directora de diseño activo de Nueva York. “Además, la calidad del diseño afecta el nivel de confianza y participación dentro de una comunidad”. La iniciativa “Assembly” del CfAD explora esta intersección importante. ¿Cómo es que el diseño basado en el lugar invita a las personas al espacio cívico? ¿De qué manera los diseñadores representan y asisten a las culturas e historias únicas de la comunidad? Un aspecto es casi intuitivo, pero a menudo se pasa por alto: el mantenimiento del entorno existente es al menos igual de importante para el bienestar de la comunidad que los desarrollos nuevos.

El entorno de trabajo es un frente crítico en la guerra contra las enfermedades crónicas y los malos hábitos. Los oficinistas pasan 8,1 horas diarias, cinco días a la semana, prácticamente anclados a sus escritorios. (A eso hay que añadirle una hora más que probablemente pasen en el auto trasladándose al trabajo). Dos de los programas de certificación más nuevos del mercado lideran la campaña por terminar algunas constantes laborales: el aislamiento, la comida chatarra, la iluminación agresiva y el aire viciado, por solo nombrar algunas.

Fitwel, que debutó a principios de 2017, ya es un sistema líder de optimización del diseño de inmuebles y las operaciones para mejorar la salud y la productividad de los trabajadores. Noventa proyectos, que rigen a 165.000 empleados en EE. UU., Canadá y el RU, han solicitado la certificación de Fitwel; otros 600 se han comprometido a solicitarla para 2018. La Administración de Servicios Generales de Estados Unidos, socia de Fitwel, ha inscrito a todos sus edificios públicos. Entre los primeros inscritos también se encuentra Alexandria Real Estate Equities, que construye campus de ciencias naturales, y la empresa de arquitectura global Perkins+Will.

Fitwel les solicita a los clientes que evalúen las condiciones iniciales de los inmuebles respecto de la calidad del aire y el agua, la iluminación y el diseño físico. Luego los dirige a plantear herramientas e hitos de salud alcanzables, tomando como objetivo todo: de máquinas expendedoras y agua potable a salas para bicicletas y gimnasios o terrazas y jardines en azoteas. Los espacios abiertos desaprovechados pueden usarse como senderos para caminatas y mercados frutihortícolas. El objetivo es crear oportunidades al optimizar el entorno, sin importar cuán incompatible pueda parecer.

En opinión de Frank, el futuro de este emprendimiento es brillante. “El pensamiento sustentable ha hecho un gran trabajo al codificar y traer al mercado laboral común el diseño ecológico”, comenta. “Vimos la manera en que estas fuerzas transformaron el mercado y pensamos en cómo democratizar la información para un fin similar, traducida de modo que pueda utilizarse para actuar”.

En términos de consideraciones de costos, muchas de las herramientas del diseño activo y Fitwel cumplen con los parámetros para la implementación generalizada de códigos. Si el programa muestra mejoras importantes en la salud de los trabajadores, la productividad y la retención con el paso del tiempo, la codificación será el siguiente paso.

Mientras que Fitwel se enraíza en el diseño activo, la norma WELL Building Standard del International Well Building Institute domina la tecnología detrás de diversas consideraciones como la calidad del aire y el agua, la iluminación, el uso de materiales, la movilidad y la comodidad en un sistema de clasificación y puntuación integral similar al LEED para construcciones nuevas y existentes.

Si bien la versión 1.0 de WELL actualmente se encuentra limitada a los edificios de oficinas, con más de 400 participantes en todo el mundo, ya hay programas pilotos implementados para instalaciones residenciales multifamilia, minoristas, restaurantes y educativas en refinamientos de la norma. Las características de optimización de la salud de WELL pueden aplicarse en el mayor número posible a edificios enteros, pero también pueden aplicarse parcialmente a interiores y a actualizaciones estructurales “centrales y superficiales” en la fase de diseño de inmuebles, que llegan a incluir la consideración de las oportunidades de bienestar inherentes al elegir un sitio para la construcción.

Los primeros en la adopción

Teniendo en cuenta sus propias lúgubres estadísticas de obesidad y enfermedad propia, la región de Sacramento, California, trabaja para impulsar complejos saludables mediante iniciativas del sector tanto público como privado. Se formó una coalición denominada Design 4 Active Sacramento (D4AS) para generar pautas de cambio en las políticas con foco en la salud. Fortuitamente, en ese mismo momento el condado de Sacramento estaba en proceso de actualizar su código de urbanización y elementos para viviendas, lo cual sucede cada 30 años. “Logramos convencer a los encargados de formular las políticas de que nos dejaran revisar y reescribir parte de las pautas de diseño, y agregar un apéndice que detalla el diseño activo”, rememora Judy Robinson, directora del consejo asesor D4AS y gerente de sustentabilidad el condado de Sacramento.

El nuevo código de urbanización, adoptado en 2015, combina una mezcla de prescripciones de diseño y desarrollo, y acciones voluntarias, entre ellas, calles completas y distritos de uso mixto. D4AS ha convertido a Sacramento en un valioso caso de estudio de codificación del diseño activo en un área metropolitana mediana.

También se formó una relación laboral entre los Departamentos de Planificación y Salud Pública que reafirma la importancia del entorno en la lucha contra las enfermedades crónicas. La campaña D4AS comunicó sabiamente su mensaje mediante el funcionario de salud pública del condado durante la revisión del código de urbanización. “Los planificadores, los encargados de formular políticas y el público general deben escuchar con atención lo que dicen los funcionarios de salud”, reafirma Robinson, un mensaje que comparte con otros municipios.

Al otro lado del país, una sociedad formada por organizaciones de diseño y salud pública lanzaron Active Design Miami (ADM) a comienzos de 2017. El manual alienta la amplia adopción de principios de diseño comunitario y construcción saludables por parte de municipios y terceros. ADM adopta un enfoque holístico familiar que apunta a parques y espacios abiertos, patrones de desarrollo, transporte y desplazamiento, e inmuebles.

Un caso de estudio instructivo para ADM es la campaña Million Trees Miami, lanzada en 2011, que busca aumentar el territorio forestado en el condado de Miami-Dade a un 30 % para 2020. Las investigaciones locales correlacionan positivamente la forestación con mayores ingresos y muestra que las comunidades minoritarias a menudo carecen de esta comodidad urbana básica.

Otra iniciativa con raíces firmes en el diseño activo es Underline, en Miami. Este camino recreativo y parque lineal de 10 millas debajo del MetroRail vinculará a diversos barrios al sur del centro de la ciudad, e involucrará diversos modos de transporte. Eso significará un cambio de paradigma en esta extensa ciudad dependiente de los automóviles.

Conozca el nuevo IgCC

A medida que se elabora el IgCC 2018 pionero, se exploran los modos en que el cumplimiento de los desarrolladores confluye con la certificación LEED. Muchos de los créditos de rendimiento en construcción anhelados por los desarrolladores mediante la certificación LEED aportan beneficios paralelos para la salud de los ocupantes en términos de calidad de la iluminación, ventilación, materiales de construcción no volátiles y mejores espacios verdes. Si se establece la amplia adopción local, el alcance de tales normas crecerá exponencialmente.

David Walls, director ejecutivo de programas de sustentabilidad en ICC, anticipa un alto nivel de interés y enfatiza que ICC y sus socios aportarán “una variedad de recursos de asistencia a las jurisdicciones que consideren la adopción”. Los programas de certificación que van más allá del código llevan la delantera en materia de diseño ecológico, mientras que los códigos modelo cubren la retaguardia y se aseguran de que nadie se quede demasiado atrás. “Básicamente, se trata de herramientas de tire y empuje”, explica Walls. El sistema avanza, pero ¿se elevará hasta superar el inmenso desafío de salud pública que toca a nuestra puerta, las enfermedades modernas relacionadas con el entorno y el comportamiento que nos conducen a una muerte prematura?

Este artículo fue publicado originalmente por la revista Architect el 20 de junio de 2017.

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